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domingo, 15 de enero de 2012

Soy un maestro


Soy un maestro


Nací en el instante en que surgió una pregunta de la boca de un niño.
He sido muchas personas en muchos lugares.
Soy Sócrates animando a los jóvenes de Atenas a descubrir nuevas ideas
a través de las preguntas.

Soy Anne Sullivan horadando los secretos del universo para ponerlos
en la mano extendida de Helen Keller.

Soy Aesop y Hans Christian Andersen revelando la verdad
por medio de innumerables narraciones.

Soy Marva Collins peleando por el derecho de todos
los niños a la educación.

Soy Mary McCleod Bethune edificando una gran universidad para mi pueblo,
usando cajones vacíos de naranjas como pupitres.

Soy Bel Kaufman luchando para ir en contra de la corriente.

Los nombres de quienes practicaron mi profesión han ganado
el reconocimiento de la humanidad...
Booker T. Washington, Buda, Confusio, Ralph Waldo Emerson, Leo Buscaglia, Moisés y Jesús.

Soy también aquellos cuyos nombres y rostros se han olvidado hace mucho tiempo,
pero cuyas lecciones y carácter se recordarán siempre
en los logros de sus alumnos.

He llorado de alegría en las bodas de los antiguos alumnos,
he reído con regocijo en el nacimiento de sus hijos,
y he permanecido con la cabeza inclinada por el dolor
y la confusión en las tumbas cavadas demasiado pronto
para cuerpos demasiado jóvenes.

En el transcurso de un día se me ha pedido ser actor,
amigo, enfermero y médico, entrenador,
hallador de objetos perdidos, prestamista, chofer de taxi,
psicólogo, padre sustituto, vendedor, político y defensor de la fe.

Dejando a un lado los mapas, planos, fórmulas, verbos, historias y libros,
no he tenido en realidad nada qué enseñar porque mis estudiantes han aprendido por sí mismos,
y sé que se necesita el mundo entero para decirte quién eres.

Soy una paradoja. Hablo más alto cuando escucho más.
Mis más grandes regalos son lo que quiero recibir, agradecidamente,
de mis alumnos.

La riqueza material no es una de mis metas,
pero soy un buscador de tesoros de tiempo completo, en mi búsqueda de nuevas oportunidades
para que mis estudiantes puedan usar sus talentos, en mi constante búsqueda
de esos talentos que a veces yacen enterrados en la autoderrota.

Soy el más afortunado de todos quienes trabajan.


A un médico se le permite traer una vida en un momento mágico.
A mí se me permite que esa vida renazca día a a día con nuevas preguntas, ideas y amistades.

Un arquitecto sabe que si construye con cuidado, su estructura puede permanecer por siglos.
Un maestro sabe que si construye con amor y verdad, lo que construya durará para siempre.

Soy un guerrero que batalla diariamente contra la presión de los amigos,
de la negatividad, del temor, de la conformidad, de los prejuicios, de la ignorancia y de la apatía.
Pero tengo grandes aliados: la inteligencia, la curiosidad, el apoyo de los padres, la individualidad, la creatividad, la fe, el amor y la risa,
todos ellos me ayudan a levantar mi bandera con su apoyo insuperable.

¿Y a quién tengo que agradecer esta maravillosa vida que tengo la suerte de experimentar,
sino a ustedes el público, los padres? Porque me han concedido
el gran honor de confiarme su mayor contribución a la eternidad:
sus hijos.

Y de esa manera tengo un pasado rico en recuerdos.
Tengo un presente desafiante lleno de aventuras y entretenimiento,
porque se me permite emplear mis días en el futuro.


Soy un maestro...

y doy gracias a Dios por eso todos los días.
Autor anónimo





~John W. Schlatter~

lunes, 26 de diciembre de 2011

UN CUENTO DE NAVIDAD!!!

¡EL ÁNGEL DE NAVIDAD!


  
      Cierta tarde había tanto alboroto en el cielo que los ruidos despertaron a Dios que descansaba plácidamente en esos momentos. Sí, porque Dios también hace siesta y deja encargado a sus ángeles el cuidado de los niños, pequeños y grandes.

     Los ángeles estaban en una gran reunión y hablaba uno tras otro sin parar, no se ponían de acuerdo sobre el regalo que iban a entregar el día de Navidad y ya faltaba solamente una semana.

     Un ángel de cara regordeta dijo: “Este año hay que darles sencillez para que vean el mundo con calidez” Otro ángel, alzando los brazos, expresó: “Mejor entreguemos prosperidad y los bolsillos llenos tendrán“

     Había un ángel que estaba pensativo, se acercó a ellos y murmuró: “Vamos a darles valentía para que afronten mejor las cosas de la vida” A lo lejos venía un ángel saltando de nube en nube, dijo: “Si les regalamos alegría, sonreirán noche y día” Sucesivamente, cada quien daba su opinión pero había un ángel con la carita pecosa que observaba todo con timidez y no se atrevía a decir nada.

     Cuando Dios terminó de escuchar a los ángeles, se dio cuenta que el ángel pecoso lo miraba de reojo, entonces lo llamó y el ángel le entregó escrito en el pétalo de una flor lo que él deseaba regalar a los hombres de la Tierra.

     Dios lo miró con ternura y le dijo: “Desde este momento te declaro El Ángel de la Navidad porque haz elegido el mejor regalo“.

     Así que cada año, unas horas antes del 25 de diciembre, el ángel se viste con sus mejores alas, se coloca una aureola dorada y vuela por el mundo entero llevando entre sus manos “Semillas de amor y generosidad” y las deja plantadas en el corazón de los seres humanos.

     Terminada su misión, el ángel regresa al cielo; espera ansioso la Nochebuena junto a Dios y a los demás ángeles para disfrutar el regalo entregado.

     En algunas personas las semillas florecen más rápido que en otras, echan raíces firmes y dan flores y frutos hermosos y perdura mucho tiempo.

     Es por eso que el espíritu de la Navidad se mantiene intacto y cada vez que compartimos lo mejor de nosotros, el ángel sonríe y una estrella nueva nace en el firmamento que servirá como semilla para el próximo año.

Cuento por Marielena Rondinel



UNA FELÍZ  Y LINDA NAVIDAD PARA TODOS!!! LES DESEO DE CORAZÓN
ILISEL ABREU

viernes, 8 de julio de 2011

DECÁLOGO DEL MAESTRO

DECÁLOGO DEL MAESTRO



Ama... Si no puedes amar mucho, no enseñes a niños.

Simplifica... Saber es simplificar sin restar esencia.

Insiste... Repite como la naturaleza repite las especies, hasta alcanzar la perfección.

Enseña... Con intención de hermosura, porque la hermosura es madre.

Maestro... Sé fervoroso. Para encender lámparas has de llevar fuego en el corazón

Vivifica... Tu clase. Cada lección ha de ser viva como un ser.

Cultívate... Para dar, hay que tener mucho.

Acuérdate... de que tu oficio no es mercancía sino que es servicio divino.

Antes... de dictar tu lección cotidiana, mira a tu corazón y ve si está puro.

Piensa... en que Dios te ha puesto a crear el mundo
del mañana.
Gabriela Mistral